Mostrando entradas con la etiqueta l. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta l. Mostrar todas las entradas

lunes, 18 de abril de 2016


“Leucemia en el adolescente. ¿Qué cambios ocurren dentro de su sistema familiar?”

La leucemia es una enfermedad que ataca en un gran porcentaje a niños y adolescentes  y al ser ésta un tipo de cáncer, provoca en muchas ocasiones (por el desconocimiento de la enfermedad) miedo y confusión dentro del entorno familiar del paciente diagnosticado.
Es bien sabido que la estructura de las familias de los pacientes diagnosticados con algún tipo de cáncer sufren de cambios estructurales importantes, tanto jerárquicos como económicos, y hay un desgaste físico y emocional, pero, al ser un adolescente el que sufre la enfermedad, ¿Cómo reacciona la familia a este proceso?
Al estar el adolescente en una etapa de cambios en su desarrollo físico, emocional y social, aunado al diagnóstico y tratamiento de una enfermedad  tan complicada es casi seguro que las cosas dentro del entorno familiar se compliquen.
Dentro del área de la psicología sistémica se han hallado maneras en las cuáles se asignan jerarquías y roles a los padres de familia para que estos lleven la batuta acerca de las transiciones que el mismo sistema familiar lleve. Es importante que trate de establecerse un nuevo equilibrio después del descubrimiento del diagnóstico, en el cual, los padres apoyen a su hijo brindándoles confianza y también el suficiente espacio para que el paciente pueda desarrollar una identidad propia con seguridad y positivismo, así como aptitudes que le sirvan de herramientas para la vida.
Según un estudio, mientras más conocimiento tenga la familia acerca de la condición del adolescente tanto como de salud como de desarrollo biológico, así como de los roles que cada integrante de la familia debe ocupar, mejor será el proceso de curación y socialización del paciente. Es de suma importancia que la familia esté esterada al respecto de aspectos médicos y de temas relevantes para el adolescente.
En Concientizando a México, nos preocupamos por que los cuidados que se le den a cada paciente sean únicos e individualizados, ya que no todos atravesamos las mismas situaciones ni tampoco encontramos las mismas soluciones.

Elaboró:






Referencias:
Sánchez, F. A., López, B., Cabral, M. y Delgadillo A. O. (2012). Funcionamiento familiar de adolescentes con leucemia. Psicología Iberoamericana, Enero-Junio, p.p. 48-62.

lunes, 4 de abril de 2016


El trabajo del psicólogo en pacientes con cáncer.


Enfrentarse a un diagnóstico de cáncer es una de las situaciones más difíciles, estresantes y temidas en la sociedad actual. Pocas enfermedades originan tantos problemas psicológicos. Esto es así porque en el cáncer se dan una serie de circunstancias que, por sí mismas, son generadoras de malestar psicológico: su cronicidad, la incertidumbre ante su evolución, los efectos secundarios de los tratamientos y el significado social de la palabra cáncer (Alonso & Bastos, 2011).
Los principales objetivos del tratamiento psicológico ante esta enfermedad, además del estudio de los modos de afrontamiento, son la utilización de técnicas terapéuticas para mejorar la calidad de vida del paciente. En ocasiones cuando la enfermedad se encuentra en una etapa terminal se busca principalmente, como lo especifica Sanz (1986 citado por Barreto & Bayés, 1990), que esta situación sea una etapa natural de la vida y no la prolongación de una agonía. 
Por otra parte el trabajo del psicólogo lo describe Llantá, Grau, & Massip, de la siguiente manera: La situación de enfermedad coloca a la persona en una lucha continua, entre estudios diagnósticos y tratamientos casi siempre agresivos, entre buenas y malas noticias y entre la esperanza de vivir y la de morir; por lo que la mera sospecha de la presencia de síntomas y signos de cáncer, ya justifica la proyección de intervenciones psicológicas en este tipo de personas. El sólo hecho de tener contacto con una institución cancerológica o con indicaciones de pruebas diagnósticas que puedan conllevar a asumir que se tiene este padecimiento, implica riesgo o vulnerabilidad emocional.
El proceso del paciente resulta en especial desgastante como anteriormente se explica,  ya que supone una ruptura del mundo interior de la persona, esto quiere decir que provoca la experiencia de la propia limitación e interrumpe la realización del proyecto personal de la existencia humana (Alonso & Bastos, 2011), es por tal motivo que se expone a la persona a verse, en muchas ocasiones, con cierto grado de simplicidad, la vida que ha llegado a su fin y se ve, a sí mismo, minúsculo, vulnerable e incluso ignorante del futuro, sin poder tener el control de lo que acontecerá una mejora o empeoramiento de su situación y muchas veces solo.
Esto además de ser objeto de las cargas sociales naturales de la enfermedad. El pensamiento inmediato al escuchar la palabra cáncer, que la mayoría de las personas relacionan con muerte, dolor, miedo, desesperanza, incertidumbre, incapacidad y alteración de la vida cotidiana. Tiene como menciona Alonso & Bastos (2011), “el peso de ser un estigma social”.

El trabajo del psicólogo representa un apoyo personal, individual e íntimo que no es posible crear en terapias grupales o en el tratamiento con la familia, ya que se acompaña desde el diagnóstico, los tratamientos, remisión, recidiva (cuando la enfermedad regresa después de varios meses), pacientes en fase terminal, etc.
El acompañamiento psicológico con el paciente que asiste por atención psicológica o es remitido por alguna instancia de salud, es duradera y en muchas ocasiones se crea una alianza terapéutica tan fuerte que incluso después de que el tratamiento ha concluido (esto es cuando se logra una aceptación de la enfermedad y adaptación a la misma), se le ofrece al paciente la oportunidad de retomar la terapia si en algún momento así lo decidiera crea, además, una consciencia de salud mental, expresada quizá en la confianza y la necesidad de expresar sus emociones después de haber vivido una experiencia tan fuerte y haber sobrevivido a ella o en ocasiones propiciar un cierre adecuado con familiares y con el paciente, cuando ha sido impuesto por la progresión de la enfermedad que ha supuesto la muerte de la persona.

Bibliografía

Alonso, C., & Bastos, A. (2011). Intervención psicológica en personas con cáncer. Clínica Contemporánea, 187-207.
Barreto, M., & Bayés, R. (1990). El psicólogo ante el enfermo en situación terminal. Secretariado de Publicaciones e Intercambio Científico, 169-180.
Llantá, M., Grau, J., & Massip, C. (s.f.). La psicología de la salud y la lucha contra el cáncer.


Elaborò: